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Blog de petardas
2016-Jan-27 04:44 - Ropa interior rosa
No se como llegue hasta aqui, bueno quizas un poco, he sido cautivado por tu belleza, tu hermoso cuerpo, el tacto de tu piel, entonces me encontre susurrando a tu oido -" hare cualquier cosa por ti".
- Cualquier cosa?- pregunte
-"si".
Sonrei porque se pasaron muchas cosas por mi mente... (pero no lo que tu estabas deseando, sin embargo este relato esta dedicado para ti, Will y te seguire el juego).
 
-Ve a mi comoda, y abre el primer cajon, alli encontraras medias pantys. Cogelas!
 
Te quedaste anonadado y entonces yo te dije con voz de mando -Ahora!
 
 Mientras tu pensabas que me querias complacer y hacer todo lo que yo te pidiese, te iba a sorprender.
 
-Pontelas- te dije.
 
Hago lo que me dices mientras me miras. Siento mi corazon agitarse como si estuviera en una carrera, y noto como mi polla se endurece mientras me visto.
 
-Buena chica- me dices, mientras te ries y me miras directamente a la polla. -Te gusta no?
 
Yo pretendo que no, y niego con mi cabeza.
 
-"De verdad?"  Tengo un mini camison de satin rosado en el cajon de la comoda tambien, buscalo y traemelo"
 
Ahora mi cabeza empezo a dar vueltas por completo mientras sigo tus ordenes.
 
-" Ponte de rodillas y suplicame que te deje poner mi camison de satin".
 
Me pongo de rodillas y susurro -" Por favor, dejame ponerme tu camison".
 
Me dices - No te escucho, repite mas fuerte.
 
-" Por favor, dejame ponerme tu camison"
 
-Besame los pies y prometeme que vas a ser una buena chica", me dices.
 
Yo encantado empiezo a besar tus pies y hago la promesa - "Sere una buena chica, lo prometo"
 
- Bien. Ahora ponte mi camison peque????a, me dices
 
Mi polla esta goteando... he notado que has empezado a tocarte.
 
-Ve al armario y ponte mis tacones negros, los mas altos, y en la estanteria de arriba esta la peluca, luego ve al ba????o y trae la bolsa rosa de maquillaje, cuando regreses, arrodillate a mis pies y quiero que acaricies mi chocho solo con tu lengua, tus labios, quiero que lo chupes hasta que me corra en tu cara.
 
Yo obedezco lo que me pides, y mientras me termino de poner los tacones y la peluca, siento tu mirada lasciva que recorre todo mi cuerpo. Me arrodillo grente a tu chocho y siento tu aroma, tu ardor en mi boca, tu dulce nectar que embraga mi boca y juego con tu clitoris con mi lengua y mis labios, apretas mi cabeza hacia ti, casi no puedo respirar, pero me gusta, segundos despues, siento como te corres en mi cara con espasmos, tus jugos son una afrodisiaco, quiero cogerte y hacerte mia, pero me pone mucho ser tuya y esperar tus comandos. Separo mi cara de tu chocho y me acaricias con tu mano, buscas una toalla y la secas para acto seguido maquillarme.
 
-" Arreglate"
 
Termino de ponerme bien el camison, la peluca y los tacones.
 
- " Que bella mu????eca, ven aqui y acuestate en la cama", me dices.
 
Me pones unas esposas y comienzas a provocar y acariciar mi cuerpo, que sexy que eres, quiero sentirre, quiero estar dentro de ti, pero solo tu, puedes decidir, estoy a tu entera disposicion, a tus pies.
 
Gracias por leer este relato, espero que os haya gustado. Hace un tiempo atras conoci a un chico que me gustaba mucho, pero tenia un fetichisimo que aunque me daba morbo nunca pudimos llevarlo a la practica, quizas no era el momento adecuado para mi, quizas algun dia lo haga... no hay nada mas rico que disfrutar de esos fetiches, es liberarse a uno mismo!!!
 
Ya me comentareis que os parecio!!!

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2016-Jan-27 04:35 - Las delicias de la mas zorra

El estres en la revista podia conmigo, habian sido unos meses de un ritmo agotador y con el fin de semana como una prolongacion de los dias laborables. Mi extenuacion se habia confirmado el viernes anterior. Todos habian abandonado la redaccion y yo me quede dormido entre los papeles de mi escritorio. Al dia siguiente lo unico que vi al abrir los ojos fue una taza de cafe que se extendia hasta el brazo de mi jefe. Mi agotamiento era tal que decidio concederme tres d?­as de descanso como forma de recompensar mis ultimas horas extra. Fue generoso en el trato puesto que me correspondia mucho menos y yo solo esperaba que Maica, la redactora jefe, no se enterase de este peque?±o favor, ya que su verdadera aficion siempre ha sido putearme con una enorme sonrisa en la cara. Quizas una de las formas mas perversas y cinicas de ningunear a alguien, y puede que parte de sus tecnicas las haya apropiado para mi. Aunque no se por que hablo de cinismo, yo soy exactamente como ella, la diferencia es que yo disfruto con victorias peque?±as.

Aparque sin problemas en la casa rural, el pueblo no tendr?­a mas de cuarenta habitantes pero en realidad parecian desvanecerse con el bofeton g?©lido de los primeros dias de diciembre. Pese a todo el hospedaje tenia red wi-fi, con lo que podria estar al tanto de todo durante esos tres dias de absoluta desconexion. ??Os habia dicho que soy un cinico? Llegue a la recepcion y unos ornamentales pilares y vigas de madera abrazaban la entrada mientras el calor de una lengua de fuego proveniente de la chimenea te acogia para no escapar de aquellas paredes. Una se?±ora anciana dormitaba en una ostentosa butaca. Hab?­a leido que las posibles rutas del entorno eran muchas y variadas, pero preferia quedarme alli con una copa de licor casero en la mano y las andanadas de actualidad recibidas a traves del portatil situado en mi regazo. Fue entonces, antes de que la se?±ora despertara, cuando la vi. Dejo sus llaves en el casillero y me lanzo una mirada tan dulce que parte de mi descanso estaba completo. Sin embargo no pude dejar de admirar aquella belleza enfundada en un forro polar, unos pantalones de monta?±a y unas botas de senderismo. Apenas atine a reaccionar a la vez que ella abandonaba la casa, y fue imposible perder de vista esas curvas que, a pesar de todo, la ropa ancha no pod?­a dominar. Gire mi cabeza hasta casi desmontarme cuando abrio la puerta y, al parecer, iba a dejarme solo en la casa.

?€“Hasta luego ?€“dijo sacudiendo los dedos de su mano izquierda con una gracia particular.

Cuando pude despertar a la se?±ora y coger las llaves de mi cuarto supe que mi descanso no seria igual al que tenia previsto. En el registro del mostrador vi que se llamaba Laura y que efectivamente estabamos los dos solos en aquella casa. Tampoco parecia que hubiera m??s reservas en esa semana. Vi un monton de juegos de mesa en el salon. Quer?­a echar una partida con Laura a lo que ella eligiera, esperaba que no le importara que yo pusiera las normas. Cuando llegue al cuarto el colchon me parecio tan comodo como en realidad era. Me gustaron el cabecero y pie de la cama, parec?­an obra de algun herrero. En los cajones no habia nada salvo un rollo de cinta aislante que habia servido para reparar la mesilla. Aquella noche cenamos cada uno en una mesa y las miradas eran mas frecuentes que las palabras. De hecho no nos dijimos nada hasta que con un bostezo, Laura, decidio que era tiempo de ir a dormir. En un acto de osad?­a le cogi de la mu?±eca cuando comenz?? a subir las escaleras.

?€“??Espera! ??No te apetece tomar un licor y charlar un poco antes de dormir? ?€“dije en un arrebato?€“.

Ella sonrio.

?€“Tengo mucho sue?±o, ha sido un d?­a duro ?€“respondio sin perder la sonrisa.

?€“??Vamos! Seguro que ma?±ana no te tienes que levantar para ir al trabajo y escuchar la misma monserga de siempre. Y has hecho como yo, que para desconectar de la gran urbe te vienes a una casita rural de un pueblo alejado de la mano del hombre para recobrar tu esencia y recolocar todos tus chacras, esperando que al volver esto siga formando parte de ti en el momento que despieces el despertador contra la esquina del armario de tu habitacion ?€“espete sin esperarme la risa leve que sali?? de sus labios.

Al final mis ruegos surtieron efecto y nos dieron las tres de la madrugada entre risas y an?©cdotas. Cuando me dijo que era odont??loga en una de las cl?­nicas m??s prestigiosas de Madrid s??lo pude quedarme mirando su boca como si el resto de su cuerpo no existiera. Eran tantos los chupitos ingeridos que ard?­a en deseos de comer esa boca cuyos labios, por su carencia de cortaduras, eran ajenos al fr?­o del exterior. Lo cierto es que nos conoc?­amos de unas horas y pese a que estaba ya un poco borracho me contuve como en un esfuerzo sobrehumano a la hora de posar mis labios en los suyos. Cuando quisimos, por fin, ir a dormir Laura crey?? que era conveniente hacer poco ruido y me pidi?? ayuda para quitarle las botas. Fue entonces cuando descubr?­ unos gruesos calcetines negros cuyo tejido correspondiente a la parte de la planta rezaba ?€?39-42?€?. Tras subir las escaleras y antes de dejarla en la puerta de su habitaci??n por la ingenuidad latente de que pudiera perderse fruto de los efluvios et?­licos mis ansias de ella no me dejaron alternativa y le di un beso furtivo en los labios. Ella no pareci?? sentirse inc??moda aunque s?­ ligeramente extra?±ada. Entr?? en su cuarto y me dio las buenas noches.  Apenas pude dormir imaginando lo suculento que ser?­a devorar a Laura empezando por esos deliciosos pies que tanto deseaba poder admirar.

Al despertarme estaba tan caliente que apenas pod?­a pensar. Cuando baj?© a desayunar vi una taza vac?­a en la mesa de Laura. Intu?­ que hab?­a ido a caminar por una nueva ruta e imagin?© que no regresar?­a hasta media tarde. Las horas se me hicieron insoportables hasta que regres??, pero sab?­a que de alguna manera las iba a poder compensar. A la hora de la cena le pareci?? buena idea sentarnos juntos en la misma mesa. Nuestra amable y dormilona anfitriona nos hab?­a preparado unos deliciosos espaguetis con tomate y queso de cabra hecho por ella. Esta vez Laura y yo hablamos menos que la noche anterior. Cuando cruz??bamos miradas nos invad?­a una risa tonta. La atracci??n estaba manifiesta y quer?­a saber si esa noche era la se?±alada. Todo empez?? cuando limpi?© con mi servilleta el tomate que se acumulaba en la comisura de sus labios. Ten?­a una forma de comer despreocupada y se deleitaba al sorber el ??ltimo trozo de espagueti. En sus carrillos la comida se acumulaba como si la cazuela fuera a acabarse enseguida. Tengo que reconocer que eso me puso cachondo. En aquellos momentos en los que su boca estaba m??s llena, quise comprobar si ten?­a cosquillas picando sus costillas de manera traviesa. Sus intentos por contener la risa y no escupir la comida eran un espect??culo digno de ser contemplado. El licor volvi?? a correr por nuestras venas. Cuando subimos las escaleras no pudo rechazar mi propuesta de probar uno de mis exquisitos masajes en los pies.

Sin mediar palabra la sent?© de una forma algo tosca en el sof?? de su habitaci??n. Quiso tomar una ducha pero se lo imped?­ posando mis manos sobre sus mejillas y fundi?©ndome con ella en un beso que fren?? su escapatoria de aquella butaca. Cuando me alej?© de sus labios me propin?? una mirada retadora y yo no dud?© en entretenerme desatando los cordones de sus botas. Cuando por fin la despoj?© de sus calcetines un manjar se asom?? ante m?­. Eran unos pies grandes y fuertes. La piel de sus plantas distaba de ser sedosa pero tampoco era ??spera. Daba la impresi??n de que disfrutaba caminando descalza cada vez que ten?­a ocasi??n. Lejos de haber perdido la sensibilidad s??lo pudo estremecerse cuando amas?© su arco con decisi??n. Bast?? muy poco para que sus ojos se cerraran y su boca se entreabriera en una bater?­a de gemidos contenidos. Cuando no se lo esperaba met?­ la lengua entre el hueco de su dedo gordo y el siguiente. Abri?? los ojos exaltada durante dos segundos y le devolv?­ la mirada. Ya no era tan retadora como la de antes. S??lo con variar la intensidad de mi lengua entre los dedos de sus pies consegu?­a modular la intensidad de sus espasmos. En otras ocasiones me hab?­an frenado por las intensas cosquillas que mi lengua produc?­a. Todav?­a no sab?­a si los pies de Laura pod?­an desmontarla de la risa al igual que sus costillas, pero era un plato que me reservaba para otra ocasi??n.

-??Conf?­as en m?­? ?€“dije mientras su miraba daba respuesta afirmativa a la cuesti??n.

La cog?­ entre mis brazos y cargu?© con ella a mi habitaci??n. Quer?­a probar la tensi??n de sus brazos y piernas en perfecta sumisi??n con el cabecero y pies de la cama. Cuando llegamos nos quitamos la ropa. Al besarnos acariciaba mi pelo con sus dedos y yo me afanaba en bloquear sus mu?±ecas con mis manos. Al soltarla volv?­a a hacer lo mismo y yo repet?­a el movimiento. Pens?© que en alg??n momento ella preguntar?­a sobre el motivo de mis gestos. No obstante, acab?? por posar los brazos sobre su cabeza. Ella era probablemente m??s fuerte que yo pero disimulaba para m?­. S??lo deseaba que se retorciera de placer sin cuestionar cada uno de mis pasos. Cuando no pude m??s improvis?© una venda con el oscuro tapete sobre el que reposaba la l??mpara de la mesita de noche. Como no ten?­a suficiente cog?­ la cinta aislante del caj??n para atar sus manos al cabecero de la cama. Le pregunt?© si quer?­a continuar de ese modo. Con una leve sonrisa asinti?? a trav?©s de un ligero movimiento de cabeza. Vampiric?© su cuello mientras los dedos de sus manos se cerraban como si de alg??n modo no lo pudiera soportar. Despu?©s me deslic?© por la l?­nea de su cuello con especial atenci??n al borde bajo de sus pechos sin llegar a colonizar los pezones. Baj?© por su vientre y le di una muestra de mi aliento al llegar a su vagina. Ataqu?© sin piedad las caras internas de los muslos. Ella no pod?­a m??s y yo lo sab?­a. La iba a tener estallando de placer tanto tiempo como me apeteciera. Aunque era una noche para los dos yo pon?­a las reglas. Segu?­ esta vez con las plantas de sus pies y sent?­ una satisfacci??n que recorr?­a todo mi cuerpo al notar que disfrutaba tanto como yo de mi juego favorito. Cuando cre?­ que hab?­a tenido suficiente volv?­ a centrarme en su vagina y con dos dedos comenz?? un juego nuevo. Ella pens?? que faltaba poco para terminar con toda aquella excitaci??n y recibir la descarga m??s extrema de placer. Par?© antes de que pudiera llegar al orgasmo. Le quit?© la venda y le dije que me tocaba un turno de placer.

La desat?© y empez?? a comerme desde el pecho hasta llegar al vientre. Una vez all?­ gui?© con mis manos su cabeza para que comenzara una felaci??n. En ese momento me sorprendi?? sacudi?©ndose mis manos con violencia y d??ndome un bofet??n.

?€“??Odio que me hagan eso! ?€“dijo con violencia mientras suavizaba su envite con un beso en mis labios.

Era la ??nica concesi??n que iba a permitir. Ella sigui?? lamiendo todos mis rincones hasta que por fin me concedi?? una intensa mamada ya sin mis manos guiando el ritmo de su boca. Justo antes de correrme le ped?­ que parase. Laura se sinti?? un tanto inc??moda, pens?? que no me estaba gustando. Le dije que no era por eso. Quer?­a terminar de un modo especial. Volv?­ a sujetarla a la cama. Empec?© con un gran beso que precedi?? la acometida de mis dedos en su vagina. Entonces los gemidos se hicieron tan intensos que por un momento cre?­ posible despertar a la due?±a de la casa. Sin que Laura lo esperase cog?­ un trozo de cinta aislante y sell?© su boca. Necesitaba vengarme de esa bofetada.

?€“Vamos a jugar a una cosa que yo llamo ?€?follar me da la risa?€?.

Entonces la penetr?© y los gemidos luchaban por escapar de la prisi??n de aquel pedazo de cinta aislante. Cuando Laura se confi?? aprovech?© que sus axilas estaban expuestas para propinarle una descarga de cosquillas. La respuesta fue inmediata. Los gemidos se cruzaban con potentes carcajadas mudas. En sus ojos pod?­a adivinarse cierto grado de desesperaci??n. Pese a que no me quedaba mucho para correrme ella no lo sab?­a. Con las cosquillas su cuerpo no paraba de retorcerse haciendo imposible mi objetivo de eyacular lo m??s tarde posible. Durante un minuto Laura sufri?? de una forma exquisita. Cuando apenas me quedaban unos segundos para acabar arranqu?© la mordaza improvisada dejando libre aquella oleada de risas y aument?© la intensidad del baile que mis dedos se estaban marcando en sus axilas. Todo tipo de improperios se escaparon de su boca. Al terminar por fin la liber?© de su tormento. Me gan?© otro bofet??n m??s que merecido y la oportunidad de seguir concedi?©ndole orgasmos hasta el amanecer. Disfrut?© tanto con ella que cuando volv?­ a la oficina las sonrisas c?­nicas de Maica me parec?­an tan vac?­as como una casa rural sin Laura.

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2016-Jan-27 04:10 - El regalo de mi sobrino peque????o
Espero que os caliente este relato como me esta calentando a mi mientras escribo. Solo de acordarme y ya mi tanga esta empapado. Me llamo Beatriz, tengo 33, delgada, 100 de pecho, soltera y soy la tipica pelirroja que todos los tios miran por la calle. Tengo un peque????o problema que para mi estilo de vida es una ventaja, soy esteril, osea que ni tengo reglas ni puedo tener hijos. Todo ocurrio un dia que estaba sola en casa y llame a mi sobrino David para que me arreglara un problema en el ordenador. Tiene 19 a????os y hizo un grado de informotica, por lo cual de esto entendia bastante bien. Llego a mi casa y paso a mi habitacion, que es donde tengo el pc. Le dije que mientras le echaba un vistazo yo estaria en la ducha. Termine de ducharme y volvi a la habitacion con el albornoz puesto. -como va eso? Le pregunte. - Bien tita, solo era un virus sin importancia, ya esta arreglado. Voy al servicio un momento. - Ok. Aproveche ese momento para vestirme y cuando abri el cajon donde tengo mis tangas, estaba todo revuelto, cosa que me llamo un poco la atenci??n. Pero sobre todo eche en falta un tanga rosa de saten que me regalo mi ultimo novio, que al final resulto gay, pero esa es otra historia?  Termine de vestirme y en ese instante salio mi sobrino del cuarto de ba????o. - Bueno tita, me voy a casa. - Vale esta bien, te llamare si vuelve ese virus?  Se despidio dondome un beso en la mejilla y al cerrarse la puerta fui inmediatamente al cuarto de ba????o. Mire el cajon de la ropa sucia por puro instinto y debajo de mis leggins estaba el tanga que me faltaba. - Si no me lo e puesto desde que me lo regalaron, penso. - Es imposible de que estuviera aqui pues hice la colada antes de ayer cogi el tanga para mirarlo y lo note algo humedo y caliente. Tenia una sustancia blanca y pegajosa por la zona central, la que tapa justo la entrada de la vagina. -  Este mamon se a pajeado con mi tanga! Pero de repente note un cosquilleo en el estomago y senti humedad en mi zona baja.  Me estaba excitando la guarrada que habia hecho mi sobrino!. Sin pensarlo dos veces me volvi a la habitacion, me desnude y me puse ese tanga lleno de semen de mi sobrino. Estaba como poseida. Sentia calambres y un calor que nunca e sentido. Comence a tocarme pegando los restos de semen a mi depilado chochito y me vino un orgasmo de peliculas xxx, pero aun seguia con ganas de mas. Saque mi plug anal y lo moje en mis flujos para colocarlo en su sitio, coji unas bolas chinas y tambien me las meti y me volvi a poner el tanga empapado de semen y flujo de mi anterior corrida. Me coloque un vestido y mis tacones de 15 cm era una de las mujeres mas zorras, y sali a la calle para dar una vuelta y dar rienda suelta al poder de las bolas chinas. Vivo en un tercero sin ascensor, asi que antes de llegar al bajo tuve dos orgasmos mas. Me sentia sucia como nunca, mojadisima , pero antes de abrir la puerta para salir a la calle, me di la vuelta por que las manchas de flujo en el vestido eran demasiado reveladoras. Saque las bolas de mi interior y las guarde en mi bolso. Llegando al segundo me encontre con mi vecina Paqui, que me pregunto si me habia sentado en un charco?  Le dije que si, que alguna vecina del primero habia mojado la escalera y no habia recogido el charco, me resbale y cai de culo. Sin pensarlo dos veces mi vecina bajo con la fregona a limpiar todo el flujo que derrame en mis orgasmos en la escalera y yo me meti en mi piso. Al cerrar la puerta, saque el plug de mi culo, me desnude, me meti rapidamente en la ducha y me di un ba????o como nunca me lo e dado. Llamaron a mi puerta, era mi vecina de nuevo. -  Agua   lo que a hecho esa puta es mearse en la escalera Bea! Te has resbalado con meado de esta guarra! A estado meando por toda la puta escalera?  Si supiera en verdad el por que mi vecina, me partira la fregona en dos, en la cabeza en ese momento. Ya mas tranquila me quede reflexionando por que habia hecho eso, menos mal que no sali al final a la calle.  Que fuerza me tenia poseida para hacer aquella locura? Ni idea, solo se que hoy e llamado a mi sobrino de nuevo para comprobar una cosa, si lo suyo es un fetiche por mis tangas o por su tia y  que poder tiene su semen que me volvi  loca y me empujo a hacer algo que nunca pense Continuara?  Espero que os haya gustado y que os la haviais cascado como nunca, por que yo me e venido dos veces recordandolo y escribiendolo. En breve mas.Fuente: videos petardas
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